Afecto y Disciplina. Cómo influir en la manera de ser del perro


En este tema vamos a tratar únicamente de las variables ambientales que más influyen en la manera de ser del perro.

No vamos a referirnos a la influencia genética como factor diferenciador de la conducta del perro.

Cuando el cachorro llega al nuevo hogar, sus horizontes se agrandan y queda sujeto a influencias cada vez más amplias:

  • los demás miembros de la familia
  • los otros perros de la familia
  • los perros que encuentra en el parque, los vecinos, etc.

No obstante, lo que más influye en la manera de ser de un perro es la manera de ser del propietario expresada a través de la clase de trato que le dispense.

La respuesta del perro no dependerá simplemente de un aspecto de la conducta y de la personalidad del dueño.

Sino más bien del efecto combinado de muchos aspectos de las mismas. Todo influye.

La ansiedad, la agresividad, la estabilidad emocional, la identidad personal, la sensibilidad, la autoestima, etc., constituyen dimensiones de la personalidad y de la conducta del dueño muy influyentes.

  • la ansiedad del dueño generará un ambiente propenso a la angustia
  • la agresividad mal controlada propiciará un ambiente inestable
  • el dueño que posee una personalidad débil ofrecerá un medio inconsistente y empobrecido que dificultará la formación de una personalidad congruente en el animal, etc.

Sin embargo, las dos dimensiones de la conducta del propietario más influyentes en el perro, son el afecto y el control expresado mediante la disciplina.

No solamente son las más influyentes, sino que son las más estudiadas.

Niña dando un beso a un perro

La combinación del afecto y el control

Si combinamos entre sí estas dos variables, obtenemos cuatro grupos de propietarios.

  1. Los afectuosos que tratan a sus perros con control o disciplina
  2. Los afectuosos que tratan a sus perros con autonomía
  3. Los hostiles que tratan a sus perros con control o disciplina
  4. Los hostiles que tratan a sus perros con autonomía

-El afecto con exceso de autonomía

Genera un perro caprichoso, tirano, agresivo, desobendiente.

Con poca resistencia a la frustración.

Inestable emocionalmente por falta de autocontrol.

Inservible para trabajos de utilidad: la poca autoexigencia se traduce en inconstancia y consecuentemente en hechos insuficientes.

-El afecto sin exceso de autonomía

Genera un perro seguro, activo, comunicativo.

Tiende a pensar y a mostrar inciativas.

Socialmente autoafirmado.

Algo dominante, caprichoso, desobediente.

Algunas explosiones puntuales de agresividad.

-El afecto sin exceso de control

Genera un perro seguro, obediente, activo pero autocontrolado.

Comunicativo pero comedido.

Con resistencia a la frustración.

Con agresividad controlada.

Quizás con menos iniciativa, pero más eficaz.

-El afecto con exceso de control

Genera un perro sumiso.

Sin iniciativa ni competitividad.

Con poca necesidad de hacer bien las cosas.

Conformista, dependiente y pasivo.

Con la ansiedad típica y propia del dependiente.

-La hostilidad con exceso de control

Fomenta en el perro una contra hostilidad sin permitirle expresarla en la conducta.

A veces, ni siquiera se percata de ella: fácilmente trastornos emocionales con o sin manifestaciones psicosomáticas.

Propensión a accidentes.

Retraimiento social. Dificultad de relación con otros perros.

Falta de confianza en sí mismo y de motivación para adoptar papeles de adulto.

Puede aparecer un gran resentimiento paralizante.

-La hostilidad con autonomía

Propicia una conducta descontrolada.

Pobre resistencia a la frustración.

Máxima agresividad. Resentimiento que le mueve a actuar.

Fácilmente chocará con las leyes que regulan la vida social de los humanos.

Conclusiones

Si reflexionamos sobre lo que acabamos de ver, el modelo nos permite extraer conclusiones muy prácticas sobre la agresividad, la actividad, la creatividad, la dependencia del perro, etc.

Pero además pretendemos resaltar algunas consideraciones:

  1. La necesidad del afecto en la educación.
  2. La preconización del afecto por sí mismo. Sin el control de la disciplina y de otras variables, significa una actitud irresponsable que por desgracia se encuentra muy extendida. El afecto se presta a una utilización involutiva que puede generar exceso de dependencia e incapacidades o a una utilización que genera seguridad, capacidad y autoestima.
  3. Cuando se trata de diseñar modelos positivos de educación, el estudio del afecto como variable educativa resulta menos interesante que el estudio del control, porque el afecto es tan vital, fundamental e incuestionable y la hostilidad tan indeseable que la variable “afecto – hostilidad” ofrece muy poco juego a la hora del diseño educativo. No ocurre lo mismo con la disciplina.
  4. Si el afecto debe constituir una constante, entonces la clase de perro que el cachorro llegará a ser, dependerá principalmente del control que ejerzan sus propietarios sobre él.

El control se ejerce mediante la disciplina.

Manejando correctamente la disciplina podremos corregir las desviaciones que vaya mostrando el perro durante su desarrollo.

 

Un modelo operativo para veterinarios y educadores

Los profesores y exalumnos de nuestro máster en Psicología Clínica y Educativa Aplicada al Perro hemos elaborado un compendio de normas de disciplina.

Contiene cientos de normas.

Manejar correctamente la disciplina consiste en saber elegir las normas más adecuadas a cada caso, determinar certeramente la cantidad de normas y aplicarlas correctamente.

También elaboramos un modelo de manejo del afecto y la disciplina que resulta muy útil tanto para el diagnóstico como para la educación y para la formación de propietarios.

Hemos instruido en dicho modelo durante los últimos diez años a cerca de cuatrocientos veterinarios y educadores caninos en nuestro curso.

En opinión de todos ellos, el modelo se ajusta a la realidad observada en los consultorios y constituye un instrumento de trabajo imprescindible.

 

Este artículo es un breve resumen del Tema audiovisual con el mismo título, que podrá encontrar en el Aula Abierta de nuestra Plataforma de Formación.

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Acerca de Francisco Javier Ibáñez Dorronsoro

Psicólogo. Director del Instituto Maslow Cattell para la formación de postgraduados en psicología. Autor de numerosos libros de texto, artículos, etc. Responsable del Departamento de Psicología Clínica y Educativa de Ibáñez Setter Bakio, S.L.

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