Utilización del Collar de Púas como premio o refuerzo negativo 18


En mucha ocasiones pasear con nuestro perro se convierte en un suplicio porque tira excesivamente.

El uso de algunas correas, como las flexi, provoca que el perro tire más porque se acostumbra a vencer una tensión para poder alcanzar su objetivo.

También los petrales o arneses favorecen que el perro tire.

Hay inventos, como los halty, que impiden que el perro tire, pero como no consiguen que él tome la decisión de dejar de tirar, no le enseñan a no tirar.

El uso de determinados collares, siguiendo un método adecuado, consigue enseñar al perro a ir de la correa correctamente.

El collar de púas, mal llamado de castigo, así como el collar estrangulador, usados como refuerzo o premio negativo, dotan al perro del autocontrol necesario para poder llevarlo a cualquier lugar y en cualquier circunstancia.

Existen muchas marcas de estos collares, pero resulta prioritario que las puntas de las púas sean romas, es decir, que no pinchen, porque jamás los usaremos para aplicar ningún castigo o daño físico.

 

COLOCACIÓN

Forma cuello del perro. Dónde colocar un collar
Por su forma de actuar, el collar de púas tiene un recorrido limitado, a diferencia del collar estrangulador o de cadena que llega hasta el final de ésta.

Así, si se coloca holgado, cuando lo usemos, no cumplirá su función y no servirá de nada.

El collar debe quedar ceñido aunque sin apretar el cuello del perro.

Por ello, la ubicación del collar en el perro tendrá un lugar determinado.

Como el cuello del perro es un tronco de cono, más ancho en la zona en la que se une al cuerpo que en la zona en la que se une a la cabeza, colocaremos el collar lo más pegado a la cabeza posible.

Si lo colocamos ceñido en la parte ancha, cuando este se sacuda, el collar se moverá a la parte estrecha y quedará holgado.

 

FUNCIÓN

La función de este collar no es la de clavarse o hacer daño.

De ahí, la importancia de colocarlo adecuadamente.

Si no se coloca ceñido, cuando tiremos de la correa, la púas se juntarán y se arrastrarán por la superficie del cuello del perro, pudiendo provocar abrasiones.

Si por el contrario su colocación es la descrita, al tirar de la correa, las púas se juntarán de manera que aplicarán una serie de pequeños pellizcos, dependiendo de la intensidad que apliquemos en el tirón.

En realidad, este collar solamente debe generar una pequeña molestia para que el perro trate de evitarla.

 

MÉTODO

El collar de púas, como todos los collares, no consigue por sí solo que el perro no tire.

Cuando se utiliza como castigo, en demasiadas ocasiones el animal se endurece y continúa tirando.

Muchos imaginan que al tirar se clavará los pinchos y dejará de hacerlo, pero todos hemos visto a muchos perros con estos collares, tirando como posesos.

La efectividad de este collar requiere de un método específico para enseñarle al perro a no tirar de la correa.

Enseñaremos al perro a no tirar de la correa, utilizando el collar como premio o refuerzo negativo.

Al igual que los humanos, también el perro adquiere mediante premios o refuerzos negativos gran parte de sus aprendizajes importantes.

No se aprende a utilizar con seguridad una escalera a base de castigos, empujando al sujeto al vacío.

Tampoco con premios positivos en forma de dulces o caricias.

Se aprende a desenvolverse en los lugares peligrosos mediante la satisfacción que genera evitar la caída.

Ese es el refuerzo negativo.

Paseo del perro con collarNuestro método no consiste en castigar al perro por tirar, sino en enseñarle a no tirar, reforzándole por no hacerlo.

No le premiaremos positivamente dándole algo bueno cuando no tire.

El refuerzo será negativo, ayudándole a disfrutar de evitar algo malo, el tirón.

Una vez colocado correctamente, cuando el perro tensione la correa, aplicaremos un tirón seco o toque de correa.

Es importante no quedarse corto ni pasarse en la intensidad de este toque.

Empezaremos por un toque suave y seguiremos subiendo la intensidad hasta que el perro nos indique que es suficiente, que le molesta, aunque no le hace daño.

La intensidad del toque dependerá de la fuerza física del perro, de la dureza del cuello, de su fuerza psicológica, de su carácter y del potencial físico del guía.

Un toque poco intenso se convierte en un apoyo y el perro, lejos de evitarlo, esperará a que le den ese apoyo que significa que ya no puede ir más lejos.

Un toque demasiado fuerte genera dolor y esa vía no nos interesa.

Cada vez que el perro llegue a tensionar la correa, aplicaremos el toque efectivo.

Ha de ser todas y cada una de las veces, es decir, siempre que el perro tensione la correa.

Si aplicamos el toque unas veces sí y otras no, el perro no podrá saber el motivo por el que se aplica y no sabrá cómo hacer nada para evitarlo.

Es una de las partes fundamentales del método: no puede haber inconsistencias.

 

DESARROLLO

Llevaremos al perro a un lugar donde no haya estímulos (otros perros, niños jugando, etc.).

Le pondremos el collar y la correa de forma adecuada y a partir de este momento, todas y cada una de las veces que el perro tire, aplicaremos un toque.

Unos pocos toques bastarán para tomar la medida adecuada y unos pocos más para enseñarle el mecanismo al perro.

Tras ese primer aprendizaje el perro sabe lo que ha de hacer y decide hacerlo.

Con esto no ha acabado el proceso, ahora tendremos que habituarle a esta nueva forma de caminar ligado a su guía.

En esta fase, sólo habrá que usar este refuerzo o premio negativo si decide tensionar otra vez la correa.

Cuando el perro ya esté habituado a caminar correctamente, le iremos colocando de forma progresiva ante estímulos que le tienten a la desobediencia: otros perros, pelotas, etc.

El perro deberá mostrar que el autocontrol que acaba de adquirir, funciona en todos los lugares y ante todos los estímulos.

A partir de este momento la correa debe ir siempre haciendo comba entre el perro y el guía. No debe existir tensión.

En definitiva, basta un rato para que el perro deje de tirar.

Después se habituará también rápidamente.

Y, por último, tomará conciencia de que debe comportarse de ese modo en cualquier lugar y en cualquier situación.

Puede entonces sustituirse este collar por otro convencional.

 

RESULTADOS

Mediante este sencillo trabajo, el paseo se transformará en algo apetecible y dejará de ser un castigo para el guía.

El perro obtendrá una capacidad de inhibición que le permitirá optar por estímulos no apetitivos y darles a los demás estímulos en su justa medida.

Como consecuencia, el perro irá más pendiente de su dueño y de la correa.

Controlará sus ganas de llegar antes que nadie a cualquier sitio y de ir a por otros perros.

Ya no tirará esperando llegar al final de la correa para conseguir el vinculo protector de su dueño, si no que evitará tirar de ella.

Por último, el perro no se sentirá reforzado por la presencia del dueño al otro extremo de la correa y ésta no le dará alas para enfrentarse de manera agresiva a otros perros.

 

Este artículo pertenece al Tema audiovisual: “Cómo Enseñarle a no Tirar de la Correa”.

Lo encontrará en el Aula Abierta de nuestra Plataforma de Formación.

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18 ideas sobre “Utilización del Collar de Púas como premio o refuerzo negativo

  • natalia

    No discutiré la efectividad del collar de castigo porque no lo he utilizado. pero no entiendo el por qué de su utilización cuando podemos enseñar exactamente lo mismo sin tener que producir esos “pequeños pellizcos”. Hay otras técnicas mucho más amables para enseñar a un perro a no tirar de la correa y de una forma totalmente eficaz.
    Un saludo.

    • Pablo Javier Díaz Manzano Autor

      Buenas tardes Natalia,
      En primer lugar agradecerte que hayas visto el video, leído el artículo y que compartas tu opinión.

      La efectividad y el uso de esta técnica esta explicada en el artículo, acompañado de imágenes en el video y con base científica.

      No quiero entrar en comparaciones con otras técnicas, más que nada porque no especificas cuáles son. A lo largo de nuestra dilatada experiencia hemos visto muchas técnicas “amables”, “dulces” y “positivas” que encierran no tanta amabilidad, dulzura o que infravaloran la capacidad de aprendizaje y autocontrol del perro.

      Tal como se explica en el video, esta técnica es amable, no hay castigo, hay refuerzo o premio, nunca se genera ningún dolor. Se le enseña a pensar, tomar decisiones y a evitar situaciones. El uso de este collar dependerá de la fuerza física del perro, de la dureza del cuello, de su fuerza psicológica, de su carácter, y del potencial físico del guía. Es decir no es necesario, aunque muy recomendable, el uso de este collar en todos los casos. Y sobre todo piensa que más importante que la herramienta que uses (aunque es necesario escoger la más adecuada) es usarla bien: con una mano se puede acariciar, pero también se puede golpear, todo depende de cómo uses esa mano.
      Explicado ya que esta es una técnica “amable” podemos añadir como porqués, que ofrece también el desarrollo de la capacidad de inhibición del perro, genera autocontrol, rompe la “sobreprotección” que el perro siente al ir ligado de la correa de su amo protector, etc, etc, etc.

      Un saludo

      • José Antonio Campos Lunar

        Completamente de acuerdo, Pablo. Yo personalmente, he visto y oido a muchos positivistas. El “problema” de los profesionales y no profesionales(no todos), que utilizan técnicas positivas o que abusan de ellas, está, en que cuando se encuentran ante un ejemplar que no “entra por el aro” del prémio positivo, muy habitualmente se ven sin recursos, debiendo recurrir valga la redundancia, en técnicas no tan positivas. Esto último, dicho y confesado por propia voca del profesional en cuestión.
        El problema principalmente, yo supongo que se debe, a que la gran mayoría, no aceptan el refuerzo negativo porque no terminan de comprederlo realmente y lo confunden con un estímulo-refuerzo aversivo (nada mas lejos de la realidad). Un saludo a tod@s.

  • lunar

    Excelente video explicativo y demostrativo sobre la correcta función y ejecución del collar de adiestramiento y educación, utilizado como reforzador negativo. Mi enhorabuena al equipo de Setterbakio y en especial a Miguel Angel Diaz y su hijo Pablo Javier Diaz.

    Pablo muy correcta tu intervención y explicación, se entiende todo a la perfección. Muy profesional. Sin prisas, sin alteraciones…que decir.

    Miguel angel…que decir de ti…la experiencia es un grado y con tus sencillas y breves intervenciones (pero ricas en experiencia), demuestras el profesional que eres. Muy bueno el simil que utilizas (el embrague del coche), para explicar que dentro de cada raza, SIEMPRE sobresaldrá el individuo.

    Enhorabuena de nuevo y saludos para tod@s.

  • ruben

    Con todos mis respetos he de decir que no me parece el método apropiado para enseñar a un perro a no tirar de la correa. La razón más importante es para quién va dirigido, es decir, en este caso hay una finísima línea que separa un trabajo de refuerzo negativo y otro de castigo positivo. Para realizar estos trabajos uno debe de estar formado y la mayoría de los propietarios no lo están, con lo cual acaban aplicando un castigo positivo al perro (la propietaria de lobo, el chico que se ve en la pista de adiestramiento…) en lugar de un trabajo de refuerzo negativo. el castigo positivo tiene muchas desventajas en el perro. también decir que el collar de púas no inhibe conducta sino todo lo contrario, es generador de conducta (de la conducta que el perro quiere realizar no la que nosotros pensamos)por eso se utiliza adecuadamente en trabajos de presión pasiva.Dentro de los dos tipos de refuerzo negativo que existen, escape y evitación, lo que haceis en el video se acerca más a la evitación pero sin la aparición del estímulo discriminativo (señal que genere expectativas al perro para que tome la decisión correcta) y sin desvincular del guía el estímulo aversivo (estos dos hechos deben aparecer en un buen trabajo de evitación).después hablais de que el perro se debe habituar. la habituación es una disminución o pérdida de respuesta conductual como resultado de la exposición repetida a un estimulo desencadenante que carece de consecuencias para el perro. evidentemente en vuestro caso hay consecuencias y por tanto lo que aparece es el otro tipo de aprendizaje preasociativo; la sensibilización. tampoco teneis en cuenta el estado emocional del perro. decís que no se debe causar daño físico al perro ¿y el daño emocional?comentais que hay que darle pequeños pellizcos, pero para ello hay que determinar que evocan en el perro esos estímulos y no aplicarlos porque nosotros pensamos que son leves. con esto corremos el riesgo de que por condicionamiento clásico se asocie un estímulo aversivo a una situación, evento…con sus consecuencias negativas y su rápida generalización. hay muchísimas más cosas que comentar de vuestro trabajo, pero como vale más una imagen que mil palabras fijaros como el chico de la valla le aplica un verdadero castigo positivo a su perro mediante el collar de púas ¿te imaginas que pasaría si lo hace siempre y el perro en ese preciso momento está mirando a un perro, a un bebé, a una persona…?. también la propietaria de lobo no sabe manejar a su perro con el collar (mala colocación, mal manejo…)por eso digo que no recomendaria el collar de puás para este trabajo. se puede hacer con un collar normal y a través del método de “giro en u”. recomienda a la gente que lea el libro de turid rugaas “que puedo hacer cuando mi perro tira de la correa”.

    • Pablo Javier Díaz Manzano Autor

      En la práctica, la barrera entre el refuerzo negativo y el castigo no es fina como tú sostienes. Cuando el propietario no pretende enseñarle al perro a no tirar, sino que solamente busca llevarlo atado, la barrera no es fina, sino que no existe.
      En tal situación yo no les entregaría a estos propietarios un collar de púas, ni ningún otro collar con el que tradujesen su torpeza en dolor hacia el perro.
      Pero cuando el propietario acude al profesional para aprender a enseñarle al perro a no tirar de la correa, la barrera entre el refuerzo negativo y el castigo positivo es todo lo gruesa que el adiestrador decida con su buen hacer.
      Esa clara diferenciación es básica, por ética profesional, porque jamás se debe causar dolor al animal y por eficacia, porque como no inculques al propietario perfectamente la diferencia entre el refuerzo negativo y el castigo positivo, el perro sufrirá y además no aprenderá a no tirar de la correa.

    • Francisco Javier Ibáñez Dorronsoro

      Hola Rubén: Tu comentario me ha llamado la atención. Valoro el trabajo que te has tomado. Sabes de conductismo y muestras una sensibilidad hacia el bienestar del perro, que aquí compartimos todos contigo.

      Puesto que has mostrado tu intención de cursar el Master en Psicología Clínica y Educativa Aplicada al Perro, como tengo un interés especial en que los futuros alumnos dispongan previamente de la mejor información sobre lo que se van a encontrar en estos estudios, permíteme que aproveche tu comentario en este sentido, para tranquilizarte y ofrecerte alguna información que espero te resulte útil.

      Te confieso que cuando leí el artículo de Pablo en nuestro blog, fui escéptico.

      Como conozco a Pablo y a su padre y sé que antes de causarle daño a un perro, renunciarían a su profesión, cogí el equipo de grabación y me planteé un viaje de mil kilómetros.

      Grabamos sin una sola repetición o enmienda. Y ahí está el resultado. Me sorprendió pero lo acepté. Habíamos grabado una manera de utilizar el collar de púas con una eficacia tremenda y sin causar ningún miedo, ni dolor físico, ni emocional en el perro.

      Sin embargo, a la hora de editar el vídeo, me asaltaron los mismos temores que ahora te han asaltado a ti y dudé en editarlo. Sentí miedo a generar involuntariamente un canto a la utilización indiscriminada del collar de púas, porque eso no puede ser.

      Los collares de púas se venden por camiones y la mayoría de ellos se adquieren para utilizarlos brutalmente. Esto es una realidad tan dramática que debe servir como punto de partida de cualquier reflexión.

      No podemos encarar ese drama desde el “buenismo” ni los cantos de sirena. Y no lo estoy diciendo por ti. Aquí no hay otra solución que la que proponen Pablo y Miguel. Desarrollar un método que funciona y después enseñar a utilizar estos collares con sensibilidad y respeto hacia el perro.

      Para tu tranquilidad quiero ofrecerte algo que aprendimos con los Radio Collares Educativos. Jamás hay que temer a la ignorancia de los propietarios, porque la inmensa mayoría de ellos aman a su perros y no quieren hacerles daño. Se les forma y ya está. Teme a los seudo profesionales del adiestramiento, a todos esos intrusos que padece esta profesión, porque ahí si que hay brutalidad.

      Enseñar a utilizar el collar de púas con la cabeza y con el corazón va a ser muy bueno para los propietarios. Y ojalá también sirva para que a algún seudo profesional de los que te hablo, se le encienda alguna luz.

      En el vídeo Pablo y Miguel utilizan terminología conductista básica, porque hay que utilizarla para erradicar el concepto de premio y castigo de los fogones de nuestras madres, pero la eficacia del método radica precisamente en que han seguido una metodología mucho más compleja y actual que la conductista.

      El conductismo fue abandonado por la psicología humana, a partir de un hecho aparentemente irrelevante. En los experimentos conductistas típicos en los que se les aplicaba corrientes eléctricas a unos perros que estaban encerrados en una jaula para que saltasen a otra, había perros que no se escapaban. Permanecían quietos soportando las descargas en una clara manifestación emocional de desesperanza.

      Esta manifestación emocional de los perros, que después ha sido muy útil para comprender algunos trastornos del estado de ánimo, supuso el inicio del descalabro conductista. Significaba que el perro, y consecuentemente también el hombre, además de conducta poseían emociones y que éstas condicionaban las conductas.

      El conductismo murió como teoría del aprendizaje y como fuente de técnicas terapéuticas porque contemplaba solamente la conducta del hombre, prescindiendo absolutamente de que el hombre también es inteligencia, emociones, intereses, capacidad de adaptación, voluntad, etc.

      Pero si el conductismo se convirtió tan rápidamente en cenizas, fue porque realmente no funcionaba. Una óptica exclusivamente conductual fallaba algo en los laboratorios, pero fuera de ellos fracasaba estrepitosamente.

      Por mucho que a la sociedad le cueste admitirlo, el perro también es inteligencia, personalidad, emociones, intereses, capacidad de adaptación, voluntad y además, tiene conciencia de sí mismo. Esto es así. Y siendo esto así, ¿qué pinta hoy este reducto conductista en el mundo del perro?

      El conductismo ha causado mucho daño al perro. Los laboratorios conductistas eran miserables salas de tortura para los perros y para otros animales.

      Pero el peor daño que puede hacer el conductismo es su propia su existencia, porque reduce toda la riquísima complejidad psicológica del perro a la conducta.

      La comunidad científica ha olvidado el conductismo absolutamente, como quien precipita al olvido una vergüenza.

      Es un error. En el programa del Master verás que se estudia conductismo. Hemos salvado del naufragio aquellas tablas que continúan siendo útiles y que hay que conocer y manejar, aunque con una perspectiva de la personalidad del perro mucho más amplia. Hay que salvar lo que sigue siendo útil, pero nada más.

      Superando las reliquias conductistas del pasado, cuando se aplica al aprendizaje del perro una pedagogía moderna, que contempla al perro en toda su integridad psicológica, y que además está perfectamente definida por la UNESCO, el perro aprende sin fracaso y cada aprendizaje le hace más inteligente, más libre y casi siempre más feliz.

      La otra asignatura pendiente que tenemos con el perro, es su psicopatología. Durante más de diez años hemos investigado los trastornos psicológicos clínicos que padece el perro, desarrollando las terapias pertinentes.

      Aprenderás a diagnosticar y a curar todos los trastornos que conocemos.

      Eso te llenará de una enorme satisfacción, aunque te durará poco, porque inmediatamente toparás con el gran reto que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo de consulta: la formación de los propietarios.

      Pronto el diagnóstico y el tratamiento de los perros no tendrá para ti ninguna dificultad. Lo más pesado, lo más alentador y también la mayor fuente de desalientos consiste en la modificación de las actitudes de los propietarios.

      Pero ese es tema para otro día.

  • ElenaP

    Hola,
    Respeto, aunque no comparto vuestras técnicas, que un profesional usando “refuerzo negativo”, pueda ajustar el timing y la fuerza del pellizco a cada perro de forma individual, e incluso efectiva. Pero no debemos olvidar que para que exista un Refuerzo Negativo antes debe existir un Castigo Positivo. Y el castigo positivo, en este caso, es el tirón de correa o pellizco. Por otro lado, recordemos que enseñais estas técnicas a propietarios con pocas nociones sobre Teoría del Aprendizaje y que suelen despositar toda su frustración en el perro. Vosotros mismos lo mostráis en el vídeo con el cliente que pega un fuerte tirón a su perro una vez regresa a su lado… Le quedan unas cuantas clases, verdad???
    Por otro lado, ¿existiendo la posibilidad de trabajar con refuerzo positivo y castigo negativo por qué no lo hacéis?
    Se dice en el vídeo que no sirve para comportamientos complejos… No estoy para nada de acuerdo. ¿Habéis visto el trabajo de innumerables profesionales anglosajones enseñando habilidades realmente complejas a un perro técnicas basadas en el refuerzo positivo y en el respeto a las emociones del perro?
    Tengo tres perros, para educar al primero, un caniche de 4 kg, contraté a un adiestrador para que dejara de tirar de la correa y ladrar a todo bicho viviente. Consecuencia: se empezó a hacerse pipí en casa y a tirarse a morder a cualquier perro, sobre todo grandes.
    Empecé mi formación como educadora canina, al segundo perro le he enseñado con cliker y al tercero con un marcador verbal, pero siempre con refuerzo positivo y con castigo negativo. Consecuencia: vínculo extraordinario y confianza mutua con cada uno de mis perros. El caniche, está recuperado y ya no tiene miedo a otros perros.
    En fin, mi pregunta es, como os decía más arriba, ¿existiendo la posibilidad de adiestrar sin castigo, por qué hacer la elección de métodos que pueden ser contraproducentes? ¿Por qué poner en manos de propietarios normales herramientas de castigo y que pueden causar dolor?
    Desde la humildad os recomiendo la lectura del libro: “Problemas de espalda de Anders Hallgren.
    Un cordial saludo,
    Elena

    • Pablo Javier Díaz Manzano Autor

      Afirmar que para aplicar un refuerzo negativo, antes es necesario aplicar un castigo, es como afirmar que para enseñar a un niño a sujetarse a la barandilla, primero hay que tirarle por las escaleras. O que para enseñar a alguien a conducir por la derecha, primero hay que estrellarlo contra el infeliz que viene de frente. ¡Y eso es de la primera página del libro del conductismo!.
      Principalmente el refuerzo positivo, pero todo el conductismo solamente sirve para aprendizajes sencillos. Los aprendizajes a los que te refieres son concatenaciones secuenciales de aprendizajes sencillos. Mediante el condicionamiento operante le podrás concatenar aprendizajes sencillos para enseñarle a un perro a que baile una bachata, pero jamás le enseñaras a pensar, como tiene que hacerlo, para ser un buen perro becadero.
      Las pautas de aprendizaje complejas se adquieren básicamente mediante la identificación. No solamente mediante la identificación, porque no se conoce todavía plenamente el contenido cognitivo, emocional, etc. de estos procesos, pero básicamente a través de la identificación.
      ¿No te dan pena tus perros cuando prescindes de sus inteligencias y sus emociones para aplicarles recetas exclusivamente conductuales? Los humanos tenemos derecho a disfrutar de una psicología plena. Los perros no. Los perros solamente tienen conducta. Conducta sin sustrato, conducta que sale del aire. ¿Por qué negarles que bajo sus conductas posean una psicología tan rica como la nuestra? Te aconsejo que abandones el conductismo obsoleto y estudies lo que sabemos hoy sobre aprendizaje.
      Tampoco entiendo tu actitud hacia nuestro trabajo con los collares de púas. Que hayan hecho daño a tus perros con esa clase de collares tiene una importancia cuantitativa muy pequeña. Lo importante son los miles y miles de perros a los que se va a seguir causando dolor con esos collares. Y ahora que hemos desarrollado un método para que no se haga daño con ese dichoso instrumento, en lugar de alegrarte y apuntarte al carro de la predicación, te rasgas las vestiduras.
      ¿Eso es positivo?

  • miguel

    Hola, ElenaP y todos los demás lectores:

    en primer lugar, nos recomiendas usar otros métodos “que no sean contraproducentes”. Si lo crees que este método es contraproducente es que no has entendido mucho de lo que se explica en el vídeo.
    Después dices que porqué ponemos estos métodos en manos de propietarios normales. Pues verás, en principio, todos los clientes son normales. Creo que no entiendo bien la pregunta. ¿Porqué se le dan coches a la gente “normal”. ¿Por qué se le dan herramientas eléctricas y peligrosas a los trabajadores si son personas “normales” y las herramientas son peligrosas? También se pueden cortar las vigas de hierro con una sierra manual.
    De verdad que no entiendo tu pregunta, pero trataré de buscar respuesta, no obstante. Resulta que no se trata de enseñar al perro, sino al dueño a hacerlo, de la misma manera que se enseña a conducir y otras cosas más.

    Además, dejémonos de matices y vayamos a otro punto que nos estamos dejando atrás en todas las intervenciones: ¿Cómo generamos la capacidad de inhibición en el perro? Por favor, explícame métodos en positivo para ello. ¿O es que la capacidad de inhibición es un tema que carece de interés?. tengo entendido que ésta solo se genera cuando se hace un esfuerzo para ello, y creo que estarás de acuerdo que el perro no es el más indicado para pedirle esfuerzos gratuitamente.
    En lo referente al libro que me recomiendas, lo he leído. Gracias. Es interesante.

    Me interesaría conocer métodos para generar capacidad de inhibición, porque la considero de suma importancia para la óptima relación con el perro.

    Gracias por vuestra atención. Un cordial saludo: Miguel Díaz

    • Pablo Javier Díaz Manzano Autor

      Buenos días,
      La respuesta es: Si, se puede usar en un cachorro.
      Pero no podemos concretar la edad del cachorro, ya que la capacidad de asociación evoluciona de forma diferente en cada individuo. Si bien, podemos agrupar por razas y ver que más o menos esta maduración es igual en todos los individuos de una raza y distinta entre razas.
      Normalmente, la mayoría de los cachorros han desarrollado capacidad de asociación suficientemente para entender este ejercicio cuando tienen entre 5 y 6 meses. Aunque es cierto que hay algunos que están preparados antes y otros necesitan más tiempo.
      No puedo concretar una edad genérica, es necesario evaluar a cada individuo para saber si ha desarrollado capacidad asociativa suficiente.
      Un saludo y muchas gracias.

      • john_kord@hotmail.com

        Doctor Pablo Javier, disculpe la insistencia, he visto collares de mordida de diferentes espesores, es decir: de 3.2mm, 4mm. y también he visto que vienen con cliclock y los tradicionales con dos aros.
        Mi pregunta es si el espesor influye en el aprendizaje del perro, tengo un dogo argentino de 7 meses y quisiera saber que me recomienda ud, Le agradecería me pueda responder.

  • pateijeiro@hotmail.com

    Hola Pablo, lo primero decir que acabo de descubrir este blog y me encanta!! Enhorabuena.
    Me gustaría comentarte el caso de mi perro a ver que opinas. Llevo un mes haciéndome cargo del perro de mi familia, es maravilloso, muy listo, es cruce de pastor alemán y golden. Tiene casi 2 años y el problema es que no se ha sido socializado con otros animales y personas, solo ha convivido con los miembros de la familia. Corre por la finca y jugamos con el, le empecé a adiestrar con clicker y aprende sorprendentemente rápido. Durante todo este mes lo he observado muy meticulosamente y me he alertado de varios comportamientos: bosteza con mucha fuerza, sobre todo cuando no le dejo hacer de las suyas. Cuando salimos a pasear tira de la correa, olisquea todo con mucha ansiedad y yo es como si no existiera. Lo peor es cuando jugamos y yo finalizo el juego, si el perro no quiere irse a casa me monta, y a veces me asalta para que no avance y me mordisquea las manos (nunca me ha mordido) A veces le noto miedoso y otras veces muy dominante y hasta creo que me reta. A veces le noto que va a estallar en cualquier momento…no se, es una sensación rara que tengo…así que decidí contratar a un adiestrador, empieza estos días con las sesiones y me ha adelantado que usará el collar de puas. Mi pregunta es: si no le gusta este cambio de rutina en su vida, con tirones en el cuello, de una persona extraña…podría terminar desarrollando más miedo o incluso agresividad? si le muerde al adiestrador, podría haber un cambio en su conducta a partir de ese hecho? Muchas gracias de antemano y de nuevo comentar lo bien elaborado que está este blog, Así da gusto aprender.

    • Pablo Javier Díaz Manzano Autor

      Buenos días,
      Responderé primero a la segunda pregunta: Si, podría haber un cambio. Pero podría no haberlo. Siempre que un perro muerde le gusta, y eso va a hacer que quiera morder otra vez. No obstante, no tiene por qué morder al adiestrador.
      Para responder a tu primera pregunta hay que separar esta en dos:
      – Por un lado, sobre si le va gustar o no el cambio: Todos los cambios de rutina requieren de un esfuerzo, por lo que va a oponer resistencia.
      – Preguntas si “desarrollara más miedo o incluso agresividad”. No tiene que desarrollar ni miedo ni agresividad. Con el collar adecuado para enseñarle a no tirar usando el método que aquí exponemos va a provocar que el perro desarrolle capacidad de inhibición, resistencia a la frustración, disciplina, pero nunca miedo o agresividad.
      A parte de responder a tus preguntas y ya que me pides opinión sobre el caso de tu perro, te digo:
      – El perro muestra inseguridades, toma de decisiones que no le corresponden, sobre-excitación, lucha de poderes, …
      – Al perro le falta disciplina, le falta resistencia a la frustración y le falta autocontrol. También le falta capacidad de inhibición. Es muy probable que la comunicación no sea todo lo correcta que debería ser y que su vida este llenita de inconsistencias. Se debe ajustar el plano afecto-disciplinario, crear una dependencia adecuada y sobre todo identificación.
      Has hecho bien en ponerte en manos de un profesional. No obstante, si tienes cualquier consulta no dudes en comunicárnosla.
      Un saludo y muchas gracias.

    • javier.gonzalez-salvador@hotmail.com

      Buenas, con permiso de Pablo te voy a contestar tus dudas.
      Respecto a los tirones de una persona extraña, decirte que si tienes un perro con una desconfianza pronunciada, cosa que no sé habría que verlo, pero imaginemos que si, lo que puede pasar es que si desconfía de los extraños si puede agredir, aunque no sea un perro agresivo, y a raíz de esto puede desarrollar motivación hostil y eso si que es fatal. Esto llevaría a un cambio de conducta probablemente.
      Todo lo anterior es imaginando que es un perro desconfiado o receloso, sino no tiene porque agredir. Aún así puedes minimizar las probabilidades de que esto pase, el método es muy sencillo y si lo sigues tal como se expone no tendrías porque tener más problemas en realizarlo tú mismo.
      Espero haberte ayudado.